¿Cómo afrontar el nuevo año?

Es normal que cada vez que se acerca el 1º de enero nos preguntemos qué nos espera, qué queremos lograr o bien, qué de todo lo que nos hemos propuesto y no cumplimos, vamos a retomar este año.

Y no es que exista un problema en el hecho de hacernos propósitos, pero hay algo que debemos hacer antes, y no, no me refiero a hacer una lista, comprar uvas o usar algún tipo de ropa. Esas son costumbres con las que la gente quiere influir en su futuro, sin saber que está muy fuera de su alcance.

Entonces, la duda permanece ¿debo entonces abandonarme a lo que me suceda e ir viendo cómo lo resuelvo? o ¿se trata de hacer un plan detallado para entonces sí conseguir lo que deseo sin que falte ninguna cosa? La respuesta a ambas preguntas es un “no”.

Si han leído hasta aquí, seguro piensan que no tiene ningún sentido lo que estoy diciendo y parece que no llegaré a contestar la pregunta planteada en el título, pero creo que ha llegado el momento de hacerlo, no desesperen.

Uno de los fundamentos de nuestra Fe es que creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, que expresa su voluntad, que nos guía ante los propósitos de Su gracia. Pero de repente parece que no es tan clara, o al menos, no nos dice exactamente qué viene para nosotros.

Sin embargo, en ella encontramos los principios a través de los cuales debemos vivir cada día, de cada año, de toda nuestra vida. Y aunque no voy a darles un instructivo sobre cómo afrontar el nuevo año, sí voy a compartir una especie de guía a la que pueden volver cada vez que sientan que su vida no va como esperaban:

  • Dios siempre está en control. Esto es algo absoluto, no existe un solo instante que esté fuera de las manos de Dios. Por eso tiene más sentido confiar en que Él sabe lo que hace y no querer tomar nosotros las riendas de nuestra vida. Sin importar las cosas que enfrentes este año que comienza, debes saber que bajo Sus alas tendrás la mayor seguridad de todas.
  • Duda de tu motivación. Hacer ejercicio, casarse, crecer profesionalmente, tocar un instrumento, viajar… todas son cosas comunes, pero a diferencia del mundo, nosotros debemos dudar de nuestras intenciones. Deberíamos preguntarnos porque lo deseamos. No se trata de seguir nuestros corazones, sino de anhelar lo que más gloria ha de traerle a Dios.
  • Piensa en las cosas de arriba. En relación al punto anterior, la mayoría de las veces, nuestros deseos se tratan de algo totalmente personal, si acaso, familiar. Pero como dijo Jesús en Mateo, “no nos hagamos tesoros en la tierra”. Es mejor buscar primero Su Reino y todo, en serio, todo vendrá por añadidura.
  • Disponte a ser escudriñado. La mayoría de las veces, si dejamos las decisiones enteramente a nuestra consideración, nos exponemos a tomar acciones equivocadas, aún sin querer. Por eso es importante hacer dos cosas: dejar que sea el Espíritu Santo el que nos muestre lo que hay en nuestro corazón, nuestras verdaderas motivaciones; y por otro lado, acercarnos a hombres y mujeres de testimonio que nos ayuden a ver las cosas desde otro ángulo, que nos muestren esos puntos ciegos a la luz de la Palabra de Dios.
  • Somete tu voluntad. Creo que este es el punto más difícil de lograr, queremos cosas, algunas de las cuales no tienen nada de malo en sí mismas. Pero si entendemos los puntos anteriores, podemos tener la certeza de que el propósito mayor ha de ser cumplido. Podemos luchar todo lo que queramos y mientras apretemos el puño aferrándonos a lo que deseamos, perderemos el gozo de saber que cuando lo mejor que puede pasar en este 2020 es que Dios cumpla su voluntad perfecta a través de estos vasos frágiles e indignos.

Por último y no por eso menos importante, quiero dejarles una lista de versículos que sería útil memorizar durante el año porque lo maravilloso de la Biblia es que siempre tiene la palabra exacta que necesita nuestra alma para seguir adelante:

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”. Salmos 139:23.24

Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y él hará”. Salmos 37:3-5

“ Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. Salmos 90:12

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó”. Romanos 8:28-30

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:8-9

Así que hermanos, enfrentemos este nuevo año con la convicción de hacer todo para la Gloria de Dios, en la esperanza de Su regreso, y en la seguridad de Su soberanía.

Rodrigo Goméz| IEC

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