La obra misionera

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:19-20

Como cristianos, salvos por el sacrificio de Jesús, tenemos una gran encomienda, la de “ir y hacer discípulos a todas las naciones…”

Desde el comienzo, Dios ha determinado para el ser humano, la necesidad de escuchar y atender al llamado de Su voz y lo reafirmamos en lo que actualmente estudiamos en la carta a los Hebreos donde nos dice;

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…” Hebreos 1:1

Y es así que podemos encontrar y leer a lo largo de toda la Biblia, el mandato del Señor para exponer el significado y propósito de nuestra fe, del por qué Jesús vino a esta tierra llevando a cabo Su plan divino que nos liberaría del pecado y proveyéndonos la gran esperanza de disfrutar de la vida eterna.

Como Iglesia local, tenemos una tremenda bendición al poder considerarnos una “Iglesia Misionera”, gracias al hermoso ministerio de nuestra Hna. Marilyn y al valioso legado que le heredaron sus Padres; Clarita y Donato Harris quienes consagraron sus vidas a la Obra Misionera en nuestro país, legado que nuestra hermana, junto con su esposo el Hno. Paco, pudieron transmitirnos, guiarnos y sensibilizarnos en la importancia de involucrarnos y contribuir para la obra misionera que día con día avanza llevando las buenas nuevas a todo el mundo y podemos ver cumplidas de diferentes formas las promesas de Dios y ver esos; “hermosos pies que anuncian la paz, de aquellos que anuncian las buenas nuevas de salvación…, Amén!

Gracias y Gloria a Dios…!

Damos gracias a Dios por el Fruto que ha dado el trabajo de tan Preciosos hermanos muy amados y que ahora ya disfrutan de la Gloriosa presencia de nuestro Salvador, agradecemos porque nos permite contribuir para la extensión del Reino a través de la Obra Misionera y suple El Señor para seguir orando, enviando, animando y apoyando a hermanos que trabajan en éste difícil y hermoso ministerio, arriesgándolo todo pero gozosos y confiando siempre en la providencia de nuestro Señor, con la firme esperanza de que “nuestro trabajo en El Señor no es en vano y a su tiempo cegaremos si no desmayamos…

“Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.” Marcos 16:19-20

Roberto Reyes| IEC

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