Piadosos como Cristo

En nuestros días es difícil escuchar la frase “profesando piedad”, es interesante saber cómo solo en el ámbito religioso se menciona en algunas ocasiones.

Una definición de la palabra “profesar”, que considero apropiada para esta frase es “ejercer una cosa con inclinación voluntaria y continuación en ella”. La palabra “piedad” aplicada al hombre se define como “virtud que inspira por el amor a Dios, devoción por las cosas santas y por el amor al prójimo”.

Entonces, estos conceptos nos llevan en primer lugar a recordar que uno de los atributos de Dios es la piedad como lo menciona Moisés en Éxodo 34:6 “¡Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia y verdad

La muestra más clara de la piedad de Dios hacia nosotros fue al dar a su Hijo Unigénito en propiciación por nuestros pecados. Jesús siendo Dios mismo en obediencia y amor al Padre no rehusó tomar nuestro lugar en aquella cruz, ¡Esto es piedad!

Ahora en segundo lugar y aplicado en la vida del creyente, las palabras subrayadas voluntaria y continuación tienen gran importancia ya que reflejan una genuina convicción y constancia de la relación y comunión con Dios. Si volvemos nuestra mirada a ese atributo de Dios, la piedad se debe ver reflejada en nuestras vidas, porque es verdad que esta virtud solo procede del amor a Dios.

La Biblia nos muestra algunos ejemplos de piedad, en diferentes contextos.

1ª Ti. 2:10 “Sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” Piedad: Reverencia para con Dios.

1ª Ti. 5:4 “Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, aprendan éstos primero a ser piadoso para con su propia familia; y a recompensar a sus padres, porque esto es bueno y agradable delante de Dios.” Piadosos: Adecuada consideración de la propia familia.

1ª Ti. 3:16 “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad. Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en la gloria.” Misterio de la piedad: Centrada en la persona de Cristo.

2ª Pedro 3:11 “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Cómo no andar en santa y piadosa manera de vivir…! Piadosa manera de vivir: nuestras acciones deben reflejarla.

Dios derrame en nuestros corazones Su amor para anhelar vivir profesando piedad. El Señor desarrolle en nosotros ese carácter de piedad a través de su Palabra, mostrando en amor unos con otros, por medio de escuchar, orar y animar a cada uno de nuestros hermanos, vecinos, compañeros de trabajo y familiares.

Dios siempre pondrá personas en nuestro camino con quienes podremos actuar de una forma piadosa, reflejando la gracia que hemos recibido de Cristo, y de esta forma Dios seguirá santificando nuestras vidas aprendiendo a ser más como Él.

Sabemos que en muchas ocasiones las circunstancias no serán fáciles ni las más cómodas para nosotros sin embargo esto nos llevará a recordar que no depende ni es por nosotros, sino para que Cristo se lleve toda la gloria.

Por nuestra parte, al agradecerle por la forma tan sabia en que nos redarguye, y en quienes mostremos piedad, al recordarles que hay un Padre amoroso que siempre estará con los brazos abiertos invitando a tener una vida eterna agradecidos con Él.

Quiero concluir recordando que en Cristo tenemos el mayor ejemplo de piedad de una forma completa, perfecta y pura, de modo que no hay razón alguna por la cual no estemos capacitados para mostrar piedad a quienes nos rodean, amigos no cristianos, hermanos en Cristo y aún a nuestros enemigos. Si queremos vivir de una forma que honremos Su sacrificio en la cruz, “profesar piedad” deberá ser una característica que la gente reconozca en nuestros hechos, dando la honra y gloria a Dios.

Estela Mendoza| IEC

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