Evangelismo y las misiones.

“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.” Hebreos 2:3.

El evangelismo no ha perdido terreno, es el poder de Dios, quien permite que su Palabra llegue a cada uno de nuestros corazones. Es este evangelio el que nos cambio para salvación, el evangelio de Jesucristo, ayudando a los necesitados y proclamando la esperanza de convertir un corazón duro en un corazón que nace de nuevo, para poder ver el Reino de Dios.

En nuestra vida como creyentes es de gran importancia reflejar una genuina convicción y una constancia en la relación y comunión con Dios, para entonces integrar los métodos, estrategias y técnicas en la acción de evangelizar. Independientemente de que sea de una manera personal o grupal, en el propósito de compartir a Jesús, todos debemos estar comprometidos e involucrados, así como utilizar los dones que nuestro Dios nos ha dado, ya que la misión de la iglesia, la misión de ser cristiano, es ser testigo de Jesucristo hasta los confines de la tierra, ¡una gran encomienda!

Dios permitió que una pandemia cambiara y sacudiera al mundo, porque mucha gente está en camino a la muerte sin conocer el evangelio de Jesús, que es el don de Dios y el agua viva (Juan 4:10). Estas personas, incluyendo amigos, vecinos, compañeros de trabajo y familiares, necesitan que les compartamos las buenas nuevas de nuestro Salvador, para que al morir, su destino no sea la condenación eterna sino la Vida eterna (Juan 4:14).

Puede ser agotador y en ocasiones, desalentador, pero en esto hay un gran propósito: cada oportunidad de evangelizar, es una oportunidad de compartir con convicción que  no se trata de una propuesta filosófica o una religión más de la que pueden elegir, sino que para ellos y para nosotros, el evangelio de Jesucristo es la expresión clara del poder de Dios.

El pastor John MacArthur, en su libro “El plan del Señor para Iglesia” dice: “Las misiones representan una perspectiva mundial de la evangelización, involucra alcanzar con el evangelio cualquier área que Dios nos abra. Nuestra iglesia que organizan las estrategias para ir más allá de las paredes de nuestra iglesia en la medida que Dios nos lo permite. Jesús dijo: “Por tanto, id, y hace discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mt. 28:19-20). La iglesia está comprometida a predicar, bautizar y enseñar en toda oportunidad que pueda”.


Reconociendo la situación que vivimos y la urgencia de cumplir la Gran comisión, ¿estás dispuesto a obedecer y anunciar a Cristo a este mundo perdido y necesitado de un consuelo que viene solamente de Su Palabra?

Samuel Becerra | IEC

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