Dios da un nuevo rey

De la serie: | 📖 (1 Samuel 9-12) | 🗓 26 / 4 / 26 | 🗣 | Compartelo:

Introducción: El comienzo del reino Vamos a estar retomando 1 Samuel, ya descansamos varias semanas con otros temas importantes también para la iglesia y queremos regresar a este estudio de este libro y estaba pensando sobre el tema que vamos a ver hoy. El sábado anterior fuimos con Nicolás Osorio y Nicolás Díaz, los llevamos a las pirámides de Teotihuacán y estuvimos ahí en la pirámide de la luna un rato, pues esto fue el sábado, entonces por supuesto todos ustedes saben lo que pasó el lunes, es un poco más impactante cuando acabas de estar ahí, la noticia, porque tenía dos días y además ellos habían estado decidiendo si ir el sábado o el lunes y al final decidieron ir el sábado. Pero pensaba en Teotihuacán porque realmente, y ambos, tanto Nicolás Osorio como Nicolás Díaz ya habían estado en las pirámides antes, pero querían volver a ir. Y nosotros que vivimos aquí en la Ciudad de México, pues normalmente no vamos más que para llevar a otros. No vamos nosotros solos. Pero cuando estás ahí, realmente sí es impresionante. Y es impresionante pensar en una civilización tan prolífica, tan avanzada, para poder construir todas las cosas que construyeron. Y siempre nos impresiona cuando vemos lo que ha quedado, dos mil años de restos arqueológicos de una civilización sumamente impresionante, de un reino. Y que pensamos en nuestra imaginación, ¿cómo habría sido estar ahí? ¿Cómo habrían sido los mercados y los templos y todas las dinámicas religiosas que se daban?

Bueno, nuestra curiosidad, nuestra imaginación, es fascinante pensar en esas cosas. Pero pensaba en eso justamente porque ahorita en 1 Samuel, justo en este punto de la historia, estamos viendo el comienzo del reino más importante de todos los reinos que ha habido en toda la historia de la humanidad. Y digo el más importante y el más impresionante de todos los reinos, porque ese reino todavía no ha llegado a su punto final. Este reino que se está empezando aquí, que está en sus comienzos aquí, está siendo todavía establecido el día de hoy y todavía va a encontrar un clímax final cuando su rey sea establecido aquí en la tierra para siempre.

Entonces, quiero recordarles lo que vimos en 1 Samuel 8. Contexto: Israel pide un rey Porque cuando hablamos de reino hablamos de rey. Para que exista un reino tiene que haber un rey. Y el capítulo 8 nos presentó una crisis que está viviendo el pueblo de Israel, porque los hijos de Samuel no son buenos líderes para Israel. El pueblo está cansado, está temeroso. Ven a las naciones que están a un lado de ellos y ven que ellas tienen un rey. Entonces le piden a Samuel un rey, y le dicen: queremos ser como las demás naciones, danos un rey.Y Samuel está decepcionado porque dice: ustedes realmente tienen un rey, tienen a Dios que los guía, y ustedes están queriendo ser como las demás naciones. En esencia, ese era el problema. No era tanto que querían un rey, lo vamos a ver en un momento, porque Dios ya había establecido que iban a tener un rey, sino que querían un rey en lugar de Dios como rey. No querían un rey que los guiara hacia Dios, sino un rey que fungiera en lugar de Dios.

Y ese es el verdadero problema. Eso es lo que está surgiendo en el capítulo 8, y Dios le dice a Samuel: sí, no te están rechazando a ti, me están rechazando a mí, pero dales un rey, sí les vas a dar un rey. La historia termina, y esto ya tiene muchas semanas que lo vimos, así que pueden volver a leer el capítulo 8, volver a escuchar el sermón, pero la historia termina de una manera muy interesante, porque efectivamente Samuel les advierte sobre cómo va a ser tener un rey y todos los abusos que van a surgir de este rey. Y, sin embargo, el pueblo sigue diciendo: no, sí queremos un rey.

Y la historia del capítulo 8 termina con, Samuel dijo a los hombres de Israel, váyase cada uno a su ciudad. Entonces sí van a tener un rey, pero Samuel básicamente pone en pausa esta petición que sabe que se va a cumplir. Israel ya se les dijo que se va a cumplir. Pero lo que vamos a ver hoy es cómo se cumplió. Cómo Dios dio un nuevo rey a Israel. Pero la historia de Saúl, que si conocen la historia estamos hablando de Saúl específicamente aquí, se puede ver en dos fases. Hoy vamos a ver esta primera fase, que son capítulos 9 al 12. Próximo domingo vamos a ver capítulos 13 al 15. La razón por la que decidí dividirlo así es porque en esta primera fase vamos a ver las cosas buenas acerca de Saúl. Hay cosas malas también, pero son un poquito ambiguas. Y vamos a ver algunas cosas buenas que pasaron a través de Saúl, especialmente al comenzar todo este proceso. Pero el próximo domingo, capítulos 13 al 15, vamos a ver cómo empieza a decaer el ejemplo y el liderazgo de Saúl para con Israel. Y cómo Dios empieza a preparar el camino para otro rey, que ustedes ya saben quién es. La primera fase de Saúl Y si no saben, descubrirán pronto.

Entonces, capítulo 9. La primera fase de cómo Dios dio un nuevo rey a Israel es una historia muy peculiar, un poco extraña. 1) El rey perdido Otra vez, quedamos en suspenso, Dios le va a dar un rey a Israel y Samuel les dice váyanse a su casa. Y lo siguiente que leemos es, había un hombre de Benjamín que se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Apía, hijo de un benjamita, un hombre poderoso e influyente. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, joven y bien parecido.No había nadie más bien parecido que él entre los israelitas. De los hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo. ¡Guau! ¿Qué va a pasar con este hombre? Un poco anticlimático: las asnas de Cis, padre de Saúl, se habían perdido. Perdieron sus burros. Por lo cual Cis dijo a su hijo Saúl: toma ahora contigo uno de los criados, levántate y ve en busca de las asnas. Saúl pasó por la región montañosa de Efraín y recorrió la tierra de Salisa, pero no las hallaron.

Luego pasaron por la tierra de Salín, pero no estaban ahí. Después atravesaron la tierra de los benjamitas, pero tampoco las encontraron. Cuando llegaron a la tierra de Suf, Saúl dijo al criado que estaba con él: ven, regresemos, no sea que mi padre deje de preocuparse por las asnas y se angustie por nosotros. Entonces tenemos este personaje impresionante por un lado, pero por otro, esta historia muy ordinaria: pierden los burros, envía a Saúl a buscarlos, y no los encuentra. Entonces, yo puse aquí esta primera fase, el rey perdido, aunque no es que él esté perdido, más bien las asnas están perdidas.

El rey perdido es en el sentido de qué tan ignorante es de lo que realmente está pasando. Saúl no entiende realmente qué es lo que está poniéndose en marcha cuando su papá le dice: ve a buscar a las asnas. O sea, algo está pasando mucho más significativo de lo que Saúl entiende. Y la historia es interesante porque ahora el criado, en el versículo 6, le dice: mira, en esta ciudad hay un hombre de Dios, el cual es tenido en alta estima. Todo lo que él dice se cumple sin falta.

Vayamos ahora, quizás pueda orientarnos acerca de la jornada que hemos emprendido. Es interesante porque el criado ahora tiene un sentido, creo yo, de que esto no es nada más una búsqueda de asnas, que algo más profundo está sucediendo, porque el criado no está diciéndole, vamos con el profeta, en un momento lo van a ver como vidente, para que nos diga dónde están las asnas, sino para que nos diga, ¿por qué hemos emprendido este viaje? ¿Cuál es el significado de este viaje? Entonces Saúl dijo a su criado, pero si vamos, ¿qué le llevamos al hombre? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado y no hay presente para llevar al hombre de Dios. ¿Qué tenemos? Y el criado volvió a responder a Saúl, aquí tengo la cuarta parte de un ciclo de plata, se lo daré al hombre de Dios, él nos indicará nuestro camino. Efectivamente en Israel, cuando uno iba a consultar a Dios, decía vengan, vamos al vidente, porque al que hoy se llama profeta, antes se llamaba vidente.

Entonces Saúl dijo a su criado, bien dicho, anda, vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios. Ahora, otra vez, Saúl no tiene ni idea de lo que está sucediendo. Según subían por la cuesta de la ciudad, se encontraban con unas muchachas que salían a sacar agua y les preguntaron, ¿está aquí el vidente? Y ellas les respondieron, sí, él va delante de ustedes, apresúrense ahora, pues ha venido a la ciudad porque el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.

Cuando entren en la ciudad lo encontrarán antes que suba al lugar alto a comer, pues el pueblo no comerá hasta que llegue, porque él tiene que bendecir el sacrificio. Después comerán los convidados. Suban ahora, que lo encontrarán enseguida. Ellos pues subieron a la ciudad. Cuando entraban a la ciudad, Samuel salía hacia ellos para subir al lugar alto.Ahora quiero que vayan notando cómo la narración, y esto ha pasado a lo largo de Samuel, la narración usa palabras que describen algo más que está sucediendo. Y en este caso usa las palabras subir constantemente, como una manera de ilustrar que Saúl está ascendiendo hacia una posición de importancia en la historia. Y ahora descubrimos otra cosa que no sabíamos de la historia. En el versículo 15, un día antes de la llegada de Saúl, el Señor había revelado esto a Samuel.

Entonces Samuel ya sabe que va a venir Saúl y le dijo: mañana como a esta hora te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín, lo ungirás para que sea príncipe sobre mi pueblo Israel y él librará a mi pueblo del dominio de los filisteos. Porque yo he visto la aflicción de mi pueblo, pues su clamor ha llegado hasta mí. Entonces aquí usa la palabra príncipe y no usa la palabra rey. Es interesante. Príncipe tiene más la idea de un líder para Israel, pero específicamente Dios le dice a Samuel por qué quiere que Saúl sea ungido. El propósito muy específico que ahorita Dios tiene para él es liberar a Israel de los filisteos. Ese es el propósito. Y usa lenguaje que nos regresa a lo que pasó en Éxodo, ¿se acuerdan? En Éxodo están los egipcios oprimiendo a Israel. Y en Éxodo 2, 23 al 24, escuchamos estas mismas palabras de Dios. Yo he visto la aflicción de mi pueblo, pues su clamor ha llegado hasta mí. Hay una repetición aquí de algo que Dios ya ha hecho previamente por Israel. Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: este es el hombre de quien te hablé, él gobernará mi pueblo.

Entonces Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta y le dijo: les ruego que me enseñe dónde está la casa del vidente. Respondió Samuel a Saúl: yo soy el vidente. Sube delante de mí al lugar alto, pues hoy comerás conmigo y por la mañana te dejaré ir y te declararé todo lo que está en tu corazón. En cuanto a tus asnas, que se perdieron hace tres días, no te preocupes por ellas, pues han sido halladas. ¿Y para quién es todo lo deseable en Israel? ¿No es para ti y para toda la casa de tu padre? Eso sorprende a Saúl que Samuel le diga eso. O sea, Samuel aquí se está regresando a lo del capítulo 8. ¿Qué es lo que deseaba Israel? Un rey. Ese es el deseo de Israel. Y está diciendo Samuel a Saúl: este deseo de tener un rey, ¿no es para ti y para toda la casa de tu padre? Y Saúl se detiene un momento: a ver, yo estaba buscando unas asnas. ¿De qué me estás hablando?

Entonces Saúl dice: ¿no soy yo benjamita? ¿Benjamita, de la más pequeña de las tribus de Israel? ¿Y no es mi familia la menos importante de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me hablas de esta manera? Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los llevó a la sala y les dio un lugar a la cabecera de los invitados, que eran unos treinta hombres. Y Samuel dijo al cocinero: trae la porción que te di, de la cual te dije: ponla aparte. Entonces el cocinero alzó el pernil con lo que estaba en él y lo colocó delante de Saúl. Y Samuel dijo, esto es lo que estaba reservado, ponlo delante de ti y come, porque ha sido guardado para ti hasta el momento señalado. Ya que dije, he invitado al pueblo.

Y Saúl comió con Samuel aquel día. Cuando descendieron del lugar alto a la ciudad, Samuel habló con Saúl en el terrado.Se levantaron temprano y al romper el alba, Samuel llamó a Saúl en el terrado y le dijo, levántate para que yo te despida. Saúl se levantó y ambos, Saúl y Samuel, salieron a la calle. Mientras descendían a las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Saúl, dile al criado que pase delante de nosotros y siga, pero tú quédate para que yo te declare la palabra de Dios. Dios dirige cada detalle Entonces, esta primera escena nos enseña muchas cosas importantes que quiero señalarles, que creo que el autor de Samuel está tratando de que queden muy claras. Número uno es que Dios está dirigiendo cada detalle de nuestras vidas.

No hay ningún detalle, por muy insignificante que pueda parecer, que Dios no esté guiando para su pueblo a un lugar más glorioso. Algo que en la mente de Saúl era ordinario: estoy buscando las asnas de mi padre. Es una labor cotidiana, extraordinaria, que a lo mejor parece sin mayor importancia. De hecho, Dios está dirigiendo con un propósito específico. Entonces eso es importante para nosotros como cristianos hoy, porque tenemos que pensar siempre, en todas las circunstancias de nuestra vida, por muy ordinarias que parezcan: yo no sé qué está haciendo Dios a través de esto.

A través de simplemente comenzar una conversación con un desconocido, puede parecer algo muy ordinario, pero Dios puede estar haciendo algo glorioso en ese momento. Algo que está dirigiendo hacia algo que no entendemos en su momento. Podemos todos pensar inclusive en decisiones que hemos tomado en nuestras vidas, ¿no es cierto? Decisiones que pensamos: en ese momento tenía dos opciones delante de mí, las dos parecían buenas. Si yo me hubiera ido para acá, ¿qué tan diferente hubiera sido mi vida? Pero eso que en ese momento parecía insignificante y sin mucha importancia, Dios estaba haciendo algo. Entonces ver hacia atrás y poder ver la soberanía de Dios trabajando en las circunstancias, es importante para nosotros como cristianos que no hay nada que sucede por accidente o por casualidad. Nada, nada.

Por eso Proverbios 16.33 dice, La suerte se echa en el regazo, pero del Señor viene toda decisión. Tú puedes pensar que es aleatorio algo. Tú puedes pensar que es sin mayor importancia. Pero Dios está dirigiendo toda esta historia a través de situaciones que parecen sin mucho significado. Inclusive el mismo criado que está ahí, que se le ocurre supuestamente esta idea, para ir a ver al profeta, Dios está dirigiendo las palabras del criado. La otra cosa que vemos, y este es lo de este primer capítulo 9, es que Dios obra como ha obrado antesHay muchos recordatorios en los sucesos que están sucediendo aquí en el capítulo 9, a cómo Dios ha obrado antes en la historia de Israel. No sé si lo que están leyendo aquí les recuerda algo muy particular.

Es la historia, la que está haciendo alusión el capítulo 9, dice, ya les mencioné lo de Éxodo 2 y lo de Egipto, pero hay otra historia que parece estar teniendo una alusión dentro de la narración, que es la historia de Abraham enviando a su siervo a encontrar una esposa para Isaac. ¿Se acuerdan? Eso es Génesis 24. Y hay muchos de los mismos sucesos que se dan a lo largo de lo que está pasando aquí. Porque ellos no saben qué es lo que están buscando, pero en realidad lo que Dios está estableciendo es un rey para su pueblo. Eso es lo que está tratando de juntar. Y el proceso a través del cual lo va a hacer es a través de unas mujeres que van a sacar agua. Entonces ahí ya tienen una primera alusión significativa.

Pero no nada más eso, sino que cuando el siervo conoce a Rebeca, ¿qué es lo que tiene que pasar para formalizar la invitación de que venga a casarse con Isaac? Es invitado a una comida. ¿Se acuerdan? Bueno, si no se acuerdan, ahí está Rebeca. Génesis 24 pueden leerla. Y es a través de esta comida que es formalizado este plan que Dios tiene de unir a Isaac y a Rebeca. Entonces, así como Dios trabajó en otras historias del pasado de Israel para ir guiando las cosas conforme a su voluntad, de la misma manera está guiando las cosas de tal manera que sean un recordatorio para el lector de que Dios ha estado trabajando en la historia de redención del pueblo de Israel. Y aquí está haciendo lo mismo. Está trayendo a Saúl hasta donde quiere que esté para que ahora cumpla con una función específica en la redención de Israel.

No es una boda la que se va a celebrar aquí, pero sí es la manera en que Dios está uniendo al rey con su pueblo en un pacto formal. 2) El rey ungido Y nuevamente tiene que ver con la historia de redención. Ahora, la historia, esta no es la parte más extraña de la historia. La historia se pone todavía más rara. Y es el capítulo 10. Aquí tenemos al rey ungido. El versículo 1 del capítulo 10 habla de cómo ahora Samuel le va a dar palabra del Señor a Saúl y lo unge. Samuel tomó el frasco de aceite, lo derramó sobre la cabeza de Saúl, lo besó y le dijo, ¿no te ha ungido el Señor por príncipe sobre su heredad?

Recuerden, el pueblo de Dios había rechazado a Dios como su rey. Pero Dios todavía, y aquí a través de Samuel, se refiere al pueblo de Israel como la heredad de Dios. Aunque han rechazado a Dios como su rey, Dios sigue llamándolos su pueblo, su herencia. Y va a ungir a Saúl. Claro, esto es como que medio secreto lo que está pasando. Y por eso le dicen al sirviente que se adelante. Cuando te apartes hoy de mí, ahora Samuel le va a dar tres señales a Saúl para confirmar este llamado de Dios. Quiere asegurarse que Saúl entienda que sí es efectivamente Dios el que está haciendo esto. Porque a lo mejor hasta este punto Saúl sigue pensando, todo esto puede ser una gran coincidencia.

Pero, y todavía está medio sorprendido, todavía no entiende qué está pasando, pero ahora Samuel se va a asegurar de que entienda que sí es Dios dirigiendo esto, porque le dice, cuando te apartes hoy de mí, hallarás a dos hombres cerca del sepulcro de Raquel en el territorio de Benjamín, en Celsa, y te dirán, las asnas que fuiste a buscar han sido halladas, ahora tu padre ha dejado de preocuparse por las asnas y está angustiado por ustedes. Y dice, ¿qué haré en cuanto a mi hijo?

Entonces, primera señal, el sepulcro de Raquel, que hay una referencia en Génesis sobre eso, que fue un evento significativo, que por cierto, muere cuando nace Benjamín. Y eso es lo que lleva a que es la esposa favorita de Jacob, y hace algo especial ahí para ella. Benjamín es el hijo favorito. Y luego dice lo que sigue de ahí, versículo 3: seguirás más adelante y llegarás hasta la encina de Tabor, y ahí te encontrarás con tres hombres que suben a Dios en Betel, uno llevando tres cabritos, otro llevando tres tortas de pan y otro llevando un odre de vino. Ellos te saludarán y te darán dos tortas de pan. Las cuales recibirás de sus manos. Entonces tres hombres, otra vez hay ciertas alusiones aquí, creo, con respecto a Génesis. Parece que van a hacer sacrificios y están compartiendo la ofrenda de sacrificios con Saúl o algo así. Pero esa es la señal específica.

Y la tercera señal, versículo 5, que es donde el autor de Samuel va a pasar más tiempo explicando cómo se cumple: después llegarás a la colina de Dios donde está la guarnición de los filisteos, y sucederá que cuando llegues a la ciudad allá encontrarás a un grupo de profetas que descienden del lugar alto con arpa, pandero, flauta y lira delante de ellos, y estarán profetizando. Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con gran poder, profetizarás con ellos y serás cambiado en otro hombre. Cuando estas señales te hayan sucedido, haz lo que la situación requiera porque Dios está contigo. Descenderás delante de mí a Gilgal y también yo descenderé a donde estás para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Esperarás siete días hasta que venga a verte y te muestre lo que debes hacer. Cuando Saúl volvió la espalda para dejar a Samuel, Dios le cambió el corazón y todas aquellas señales le acontecieron aquel mismo día. Entonces, cuando Saúl y su criado llegaron allá a la colina, un grupo de profetas salió a su encuentro y el Espíritu de Dios vino sobre él con gran poder y profetizó entre ellos.

Cuando todos los que lo conocían de antes vieron que ahora profetizaba con los profetas, entonces el pueblo se decían unos a otros, ¿qué le ha sucedido al hijo de Cis?, ¿está Saúl también entre los profetas? Un hombre de ahí respondió, ¿y quién es el padre de ellos? Por lo cual, esto se hizo proverbio, está Saúl también entre los profetas.Cuando acabó de profetizar, vino al lugar alto. Es un argumento un poquito extraño aquí, pero llega, se encuentra con este grupo de profetas y es cambiado completamente en otro hombre, Saúl, que al grado de que la gente que lo conoce no lo reconoce.

Y ustedes pueden ver hasta este punto hay mucha pasividad dentro de Saúl, como que él nada más va con la situación y como que no ha habido mucha respuesta de parte de él, no ha sido muy proactivo en todas estas cosas que han estado sucediendo, de hecho el criado tuvo más iniciativa que él. Sabía más de Samuel, parece ser que él. Pero en este punto Dios hace algo sobre él para mostrar que efectivamente el poder de Dios sobre quien sea puede hacer grandes cosas.

Al punto que la gente no lo reconoce, es otro hombre. Y se convierte en una frase del pueblo, ¿no? Está Saúl entre los profetas, como que cada vez que veían a alguien actuar extraño, esa era la frase. ¿Está Saúl entre los profetas? Entonces vuelve algo común que empieza a decirse. Y un tío de Saúl le preguntó a él y a su criado, ¿a dónde fueron? Saúl respondió, a buscar las asnas. Cuando vimos que no aparecían, fuimos a ver a Samuel. El tío le dijo, te ruego que me cuentes, el tío sí sabe quién es Samuel. Como que Saúl no estaba bien seguro quién era, pero el tío sí sabe. Te ruego que me cuentes, ¿qué les dijo Samuel? Y Saúl respondió a su tío: nos hizo saber claramente que las asnas habían sido halladas. Pero Saúl no le contó acerca del asunto del reino que Samuel le había mencionado. Entonces pueden ver que Saúl todavía no está tratando de minimizar el mensaje que le dio Samuel y ni siquiera quiere hablar del tema. Está un poco abrumado, creo yo. Después Samuel convocó al pueblo delante del Señor en Mispah y dijo a los hijos de Israel: así dice el Señor Dios de Israel, yo saqué a Israel de Egipto y los libré del poder de los egipcios y del poder de todos los reinos que los oprimían, pero ustedes han rechazado hoy a su Dios que los libra de todas las calamidades y sus angustias, y han dicho: no, sino pon un rey sobre nosotros. De repente sale Samuel y llama al pueblo, pero llama al pueblo regañando al pueblo, diciéndoles ustedes han desobedecido a Dios, querían un rey. Y dice algo Samuel que tendría que haber hecho que el pueblo tuviera mucho miedo, porque dice ahora pues preséntense delante del Señor por sus tribus y por sus familias.

Otra vez hay una alusión profunda aquí a un evento que sucedió con un personaje que se llamaba Acán, donde él se había quedado con ciertas cosas con las que no se tenía que quedar. Y la manera en que se reveló quién era, era así: Moisés llamó a que se presentaran las tribus por sus familias y ahora van a echar suertes. Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel y fue escogida por sorteo la tribu de Benjamín. Entonces hizo que se acercara a la tribu de Benjamín por sus familias y fue escogida la familia de Matri. Y Saúl, hijo de Cis, fue escogido. Entonces es como un método, que eso surgió con Acán, que era ir haciendo más específico quién es la persona que tiene que ser señalada.

Ahora, si pensamos en el mandamiento que Dios le dio a Saúl, de que cuando pase esto de los profetas, tú actúa, pero actúa en relación a lo de los filisteos, parece ser la instrucción de Samuel. Es una orden militar y como que no hizo. O sea, sí profetizó y pasaron las cosas, pero parece que Saúl evadió un poquito esa parte y a lo mejor él está pensando:He desobedecido el mandamiento de Dios a través de Samuel y ahora quiere exponerme y castigarme delante de todos. Probablemente es lo que está pensando Saúl cuando Samuel llama a esta convocatoria de todas las tribus. Por lo cual, algo que suena muy chistoso aquí, pero creo que tiene sentido, es lo que describe.

Porque cuando surge que es Saúl, dice cuando lo buscaron no lo pudieron hallar. ¿Por qué? Porque le preguntan al Señor, pues ¿dónde está este hombre que supuestamente tú estás señalando? El Señor responde, sí, está escondido junto al equipaje. Entonces él fue y se escondió en algún lugar, se cubrió con cosas. No sabemos con qué cosas, pero no quiere salir. Queremos un rey que pelee por nosotros, dice Israel. Bien. Y lo primero que pasa es, se esconde por miedo. Y ellos están escogiendo a Saúl en lugar de Dios, pero necesitan a Dios para decirles dónde está Saúl. Dios les dice, corrieron, lo trajeron de ahí. Cuando estuvo en medio del pueblo, de los hombros arriba sobrepasaba a todos. Y Samuel dijo a todo el pueblo, no sé con qué cara dijo esto, pero lo dijo. ¿Ven al que el Señor ha escogido?

En verdad que no hay otro como Él entre todo el pueblo. Sí, no hay nadie como Él entre todo el pueblo. Entonces todo el pueblo gritó y dijo, ¡Viva el Rey! Entonces Samuel dio al pueblo las ordenanzas del reino y las escribió en el libro, el cual puso delante del Señor y despidió Samuel a todo el pueblo, a cada uno a su casa. Saúl también se fue a su casa en Gibeá y con él fueron los valientes cuyos corazones Dios había tocado. Pero ciertos hombres indignos dijeron, ¿cómo puede este salvarnos? Y lo despreciaron y no le trajeron presente alguno, pero él guardó silencio. Entonces él sabe ya de entrada que no a todos les cae bien. Pero otra vez, Saúl está tranquilo, parece estar muy tranquilo. No sé, trato de imaginarme su personalidad en esta etapa. Pero hay muchas cosas que podemos ver en este capítulo sobre cómo fue ungido Saúl.

Y la primera es que, otra vez, como veíamos en el capítulo 8, Dios sí había profetizado que Israel iba a tener un rey. El rey y las ordenanzas del reino Y esta profecía la encontramos en Génesis 35, 11. Dios le dijo a Jacob: yo soy el Dios Todopoderoso, sé fecundo y multiplícate. Una nación y multitud de naciones vendrán de ti, y reyes saldrán de tus entrañas. Y más adelante, en el capítulo 49, hay otra profecía sobre la tribu de Judá. Dice: el cetro no se apartará de Judá ni la vara de gobernante de entre sus pies hasta que venga Silo y a él sea dada la obediencia de los pueblos.

Pero lo que es interesante acerca de estas profecías sobre el rey es que en medio de estas dos profecías, van a salir reyes delante de ti, y luego a Judá le dice que de ti será el reino permanente. En medio hay una historia muy particular sobre José con sus hermanos, si recuerdan. Y en esa historia hay un episodio donde Benjamín es requerido por José. Él quiere quedarse con Benjamín. Y los hermanos de José están preocupados por esa situación porque saben qué tan importante es Benjamín para su papá, Jacob. Y recuerdan, ¿quién se ofreció en lugar de Benjamín? Fue Judá. Entonces, desde esas historias y a lo largo de esta historia, ya empieza a haber una alusión a lo que sucedió en ese momento. De Judá iba a venir el verdadero rey, pero ese verdadero rey se iba a poner en el lugar de Benjamín.

Entonces creo que es significativo que podamos ver que la profecía es: sí, vendrán reyes delante de ti. Y ahora Saúl es de la tribu de Benjamín, y aquel que viene es el verdadero rey, que es de la tribu de Judá, quien va a sustituir a Benjamín y es quien va a dar, en realidad, justicia. Su vida a través de su linaje por el pueblo de una manera real y permanente. Entonces creo que hay muchas cosas que podemos ver que son repeticiones de patrones que se han estado dando a lo largo de toda la historia redentiva, donde Dios está muy intencionalmente dirigiendo la historia. Por eso es que creo que surgen estos detalles, como el sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín.

O sea, todas estas son alusiones a la historia en el pasado y lo que Dios hizo en el pasado. Y cómo es que Dios, nuevamente está dirigiendo todo, pero el punto más importante del texto es a través de no ser ungido por Samuel solamente, sino a través del Espíritu de Dios cayendo sobre él, es que pueden reconocer que es la obra de Dios. Es que es Dios trabajando en la historia redentiva. Así es como van a reconocer. Y esto es lo que hace que sea sobresaliente lo que le pasa a Saúl. Lo cual nos recuerda lo que leemos en Isaías 61. El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos, me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros. Es cuando el Espíritu de Dios está sobre alguien que obra en la historia redentiva para liberar a su pueblo.

Y eso es exactamente lo que ahora está haciendo a través de Saúl. Y cuando lo proclaman rey, Samuel dice que dio al pueblo las ordenanzas del reino. Ahora quiero que noten que esta palabra reino se está usando ahora mucho en el lenguaje de estos pasajes, y las escribió en el libro, el cual puso delante del Señor. ¿Cuáles son las ordenanzas del reino? Probablemente muchos creen que lo que Samuel puso delante del pueblo es lo que decía Deuteronomio 17, 14 al 20: pondré un rey sobre mí como todas las naciones que me rodean; ciertamente pondrás sobre ti al rey que el Señor tu Dios escoja; a uno de tus hermanos pondrás por rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo. Además, el rey no tendrá muchos caballos, ni hará que el pueblo vuelva a Egipto para tener muchos caballos, pues el Señor te ha dicho: jamás volverán ustedes por ese camino. Tampoco tendrá muchas mujeres, no sea que su corazón se desvíe, ni tenga grandes cantidades de plata y oro.

Y cuando él se siente sobre el trono de su reino, escribirá para sí una copia de esta ley en un libro en presencia de los sacerdotes levitas. La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida para que aprenda a temer al Señor su Dios, observando cuidadosamente todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos y no se desvíe del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel. Probablemente esto es lo que Samuel puso delante del pueblo. Ahora, esto a lo mejor es lo que desagradó a ciertas personas: ¿qué podrá este hombre salvarnos? A lo mejor no es lo que ellos esperaban de un rey cuando pidieron un rey en capítulo 8.

A lo mejor querían que fuera más independiente de Samuel y de Dios, y que él tuviera todo el liderazgo. Y como lo ven medio tímido y medio introvertido, como que lo desprecian. Y más cuando Samuel pone la ley delante de ellos y dice: así tiene que ser. Tiene que seguirse apegando a la ley de Dios y tiene que seguirse basando en la voluntad de Dios. Como que a lo mejor algunos empiezan a dudar y dicen: no, pues entonces mejor como estábamos. 3) El rey triunfante Mejor que Dios sea el rey. No sé a qué se debe esta mala actitud hacia Saúl, pero esto nos lleva al capítulo 11, que es el rey triunfante. Este probablemente es el mejor episodio en toda la vida de Saúl. Prepárense para una fuerte desilusión sobre él. Dice: y subió Nahás, el amonita, y sitió a Jabes de Galaad, y todos los hombres de Jabes dijeron a Nahás: haz un pacto con nosotros y te serviremos. Pero Nahás, el amonita, les dijo: lo haré con esta condición. Recuerden, no tiene mucho tiempo que estuvo sucediendo el libro de Jueces, tiene poquito tiempo.

Y había pasado algo en el capítulo 11, justamente con los amonitas, y parece que hay mucha tensión aquí. Entonces llega Jabes de Galaad, y Nahás es un amonita, y obviamente tiene un problema con los israelitas. Vean lo que les dice, porque ellos se sienten rodeados y dicen: queremos hacer un pacto de paz contigo, ¿creen que van a morir? Y él decía, lo haré con esta condición, que a todos ustedes les saque yo el ojo derecho, así haré que esto sea una afrenta sobre todo a Israel. Los dejo en paz, pero déjenme sacarles el ojo derecho a todos. Bueno, morir o que me saquen el ojo. Y eso es lo que están evaluando. ¿Ustedes qué dirían? Vean cómo contestaron.

Los ancianos de Jabes dijeron: danos siete días para que enviemos mensajeros por todo el reino de Israel. Y si no hay quien nos libre, nos entregaremos a ti. Danos chance de buscar a alguien que nos ayude. Fíjense, acaba de ser nombrado Saúl como rey. ¿No se les ocurre hablarle a Saúl? Así de tímido, introvertido, de falta de iniciativa, encontramos en Saúl. Porque cuando ustedes ven, después de que es nombrado rey, se fue a su casa en Gibeá. Y dice: entonces los mensajeros fueron a Gibeá de Saúl y hablaron estas palabras a oídos del pueblo, y todo el pueblo alzó la voz y lloró.

Entonces ellos están todos llorando, todos tristes, nos van a sacar los ojos.O a los de Jabes de Galaad. Y, a ver, me estoy imaginando estas escenas cuando las estoy leyendo. Saúl acaba de ser proclamado rey, viva el rey, dicen todos, y se va a su casa. Imagínense que te dicen: tú vas a ser el próximo presidente de México. Y tú tienes tu tlapalería. Todos dicen: sí, eres el próximo presidente. O sea, qué bueno, gracias. Y te vas a trabajar a tu tlapalería. Eso es lo que pasa con Saúl. Sucedió que Saúl regresaba del campo detrás de los bueyes. Eso es lo que está haciendo Saúl. No le fueron a decir, sino que él tiene que preguntar: ¿qué pasa con el pueblo que está llorando? Entonces le contaron las palabras de los mensajeros de Jabes.

Y algo extraordinario pasa en este momento. Dice: el Espíritu de Dios vino con poder sobre Saúl al escuchar estas palabras y Saúl se enojó grandemente. O sea, otra vez se transforma este personaje tan tímido y sin mucha iniciativa. De repente el Espíritu de Dios entra en él, se enoja, y tomando una yunta de bueyes los cortó en pedazos y los mandó por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros diciendo: así se hará a los bueyes del que no salga en pos de Saúl y en pos de Samuel. Entonces el terror del Señor cayó sobre el pueblo y salieron como un solo hombre y Saúl los contó en Bezec y los israelitas eran 300 mil y los hombres de Judá 30 mil. Y dijeron a los mensajeros que habían venido, así dirán a los hombres de Jabes de Galaad, mañana cuando caliente el sol serán librados. Buenas noticias para Jabes de Galaad. Entonces los mensajeros fueron y lo anunciaron a los hombres de Jabes y estos se regocijaron. Sí, claro, pues allá nos van a ayudar, sí nos van a rescatar de esta situación.

Entonces los hombres de Jabes dijeron a Nahás: mañana saldremos a ustedes y podrán hacernos lo que les parezca bien, sáquenos nuestros ojos. Básicamente lo que le van a decir a Nahás. A la mañana siguiente, a la vigilia de la mañana, que es entre dos y seis de la mañana, Saúl dispuso al pueblo en tres compañías y entraron en medio del campamento y dieron a los amonitas hasta que calentó el día. Los que quedaron fueron dispersados, no quedando dos de ellos juntos. Entonces el pueblo dijo a Samuel, ahora sí, ¿ya vieron lo que hizo Saúl? Y se acuerdan, había unos que decían, ¿por qué escogieron a Saúl? ¿Él no nos va a salvar? ¿Se acuerdan de esos que no creyeron en Saúl? Les dice, ¿quién es el que dijo, ha de reinar Saúl sobre nosotros? Traigan esos hombres para que los matemos. Esos que no creyeron en Saúl. Pero Saúl dijo: a nadie se matará en este día, porque hoy el Señor ha hecho liberación en Israel. Entonces Samuel dijo al pueblo: vengan, vayamos a Gilgal y renovemos el reino allí.

Así que todo el pueblo fue a Gilgal y ahí en Gilgal hicieron rey a Saúl delante del Señor. Ahí también ofrecieron sacrificios de las ofrendas de paz delante del Señor y se regocijaron grandemente ahí Saúl y todos los hombres de Israel. Saúl actúa como los juecesNuevamente, en esta historia, en este capítulo, tenemos muchas alusiones a historias recientes. La primera cosa que quiero señalar es que aquí Saúl actúa como actuaron los jueces. Y hay muchas alusiones a muchos eventos de los jueces que podemos encontrar dentro de este capítulo. Por ejemplo, esta idea de que el espíritu desciende sobre él, esto se describe muchas veces en jueces, donde el espíritu descendía sobre el juez para poder liberar al pueblo. Hay otras cosas que también surgen muy interesantes, en particular hay una historia aquí a la que se está haciendo mucha alusión a través de las ciudades y de los eventos que están sucediendo, y es la historia de una de las más complicadas del libro de jueces, de la concubina de Levita, que justamente en Gibeá fue violada brutalmente y el Levita termina cortándola en pedazos para enviar a todo Israel.

Y entonces se reúnen de Israel y básicamente vienen a buscar venganza por esta cosa tan trágica. Es un linchamiento brutal nacional que está sucediendo, pero es justamente sobre la tribu de Benjamín. Entonces aquí se está haciendo alusión a todos estos eventos dentro de la historia de Saúl. ¿Por qué? Porque son los mismos lugares, y Saúl convoca al pueblo de la misma manera que el levita convocó a la nación de Israel, que fue en este caso cortando en pedazos una yunta y enviándolo por todo el pueblo para reunirlos para la batalla.

Y luego hay una alusión inclusive en cuanto al múltiplo de los números, 300 mil y 30 mil, al ejército de Gedeón y Bezec, que es mencionado aquí, en el versículo 8, es la primera victoria militar. Ahí es donde sucedió en el libro de Jueces. Gilgal, que es donde va a ser nombrado Saúl, donde Samuel dice: vamos a renovar el reino en Gilgal. Ese es el lugar donde Josué renovó el pacto con Dios de la tierra prometida. Entonces hay muchas alusiones aquí a los eventos que Dios ya ha estado haciendo en el pasado. Recuerden, Dios, esto no es accidental, Dios está dejando que las cosas los recuerden de cómo Dios ha obrado en el pasado para guiar a Israel y cómo en un giro de eventos, donde antes fue en Gibeá donde se dio esta violación de la concubina, ahora de Gibeá sale el que de hecho va a rescatar a Israel. Donde antes fue la atrocidad cometida, ahora es donde el mismo ungido de Dios va a salir para rescatar a Israel. Entonces hay una manera extraordinaria en la cual Dios está obrando en los eventos de la historia de su pueblo para mostrarles esto: qué es lo que quiere hacer con ellos.

Pero quiero apuntarlos en particular a una cosa que pasa aquí, que creo que es la más significativa. Y son estas palabras, probablemente las mejores palabras que jamás pronunció Saúl. El día de la liberación de Dios Dándole el crédito a Dios. O sea, ellos quieren reconocer que es a través de Saúl. Pero en el versículo 13, Saúl dice: hoy el Señor ha hecho liberación en Israel. Él le da el crédito a Dios. Dice: es a través de Dios que esto ha sucedido. Pero hay algo más significativo que pasa aquí.

¿Se dan cuenta? El pueblo quiere vengarse de los que no creyeron en Saúl. Con justa razón, porque dicen: pues ellos no son dignos de formar parte de esta celebración, matémoslos. Pero Saúl está haciendo una declaración sobre cómo es que el día de la liberación de Dios es un día de la gracia de Dios.¿Por qué fue liberado Israel por Dios? ¿Porque lo merecían? No. Creo que Saúl está reconociendo que es por la gracia de Dios que ellos han obtenido esta victoria. Así que Saúl dice, como recibimos gracia a través de esta victoria y fue Dios quien la hizo, ahora mostremos gracia. Es un día de gracia. El día de la liberación de Dios es un día para ser celebrado porque nosotros hemos obtenido algo que no hicimos por nuestra propia mano. Así que no tratemos a los demás como merecen ser tratados, sino como nosotros hemos sido tratados. Creo que eso es significativo en esta historia. ¿Y se acuerdan de la oración de Ana? En el capítulo 2 aquí encontramos parte del cumplimiento de la oración de Ana, cuando en el versículo 7 ella dijo: el Señor empobrece y enriquece, humilla y también exalta. Aquí Dios está exaltando a Saúl, pero Saúl reconoce que es la mano de Dios de la cual ellos han obtenido su liberación.

Por último, llegamos a capítulo 12, que es Samuel llevó al pueblo para proclamar a Saúl como rey y aquí les da un pequeño discurso que es muy interesante. 4) Samuel y el juicio sobre el pueblo Dice, entonces Samuel dijo a todo Israel, yo he escuchado su voz en todo lo que me dijeron y he puesto un rey sobre ustedes. Ahora aquí está el rey que va delante de ustedes. Yo ya soy viejo y lleno de canas y mis hijos son parte suya. Yo he andado delante de ustedes desde mi juventud hasta hoy. Aquí estoy, testifiquen contra mí delante del Señor y delante de su ungido. ¿A quién he quitado? Y Samuel les dijo que nada han hallado en su mano. Él es testigo, contestaron ellos.

Entonces, primero Samuel es el que está siendo enjuiciado. Pueden ver, este es lenguaje de corte: aquí estoy delante de ustedes, ¿me encuentran culpable? La razón por la que Samuel empieza por él es porque él entiende que tiene una responsabilidad delante de Dios para con el pueblo. Y él sabe que hacia dónde va esto es hacia un juicio sobre el pueblo. Lo vamos a leer en un momento. Pero él no se separa del pueblo. Él también quiere ser evaluado por el pueblo para ver si él también pasa la prueba del juicio. Y claro, el pueblo le dice: no, Samuel, tú has hecho lo que tenías que hacer como líder. No surge el tema de sus hijos aquí, pero creo que él está poniendo su propia responsabilidad delante del pueblo.

Pero el punto también es que Samuel les muestra: miren, está empezando a haber una transición aquí de mi liderazgo hacia un nuevo liderazgo. Yo ya estoy viejo, ahora vienen otros. Y ya les había dicho, él tomará de ustedes en el capítulo 8. Y aquí les dice, yo he tomado de ustedes. Entonces, primero Samuel como juez, en segundo lugar está el pueblo y eso es el versículo 6, les empieza a contar toda la historia, toda la historia de lo que Dios ha hecho con ellos. Entonces Samuel dijo al pueblo, el Señor es el que designó a Moisés. Y en un sentido podríamos pensar, Dios es el que está siendo juzgado en esta parte, en su fidelidad.

El Señor es el que designó a Moisés y a Aarón y que sacó a sus padres de la tierra de Egipto. Ahora pues, preséntense para que yo discuta con ustedes delante del Señor acerca de todos los hechos de justicia del Señor que Él hizo por ustedes y por sus padres. Cuando Jacob fue a Egipto y sus padres clamaron al Señor, el Señor envió a Moisés y Aarón, que sacaron a sus padres de Egipto y los establecieron en este lugar.Pero ellos olvidaron al Señor su Dios y Él los vendió en manos de Císara, jefe del ejército de Hazor, en manos de los filisteos y en manos del rey de Moab, los cuales pelearon contra ellos. Entonces, clamaron al Señor y dijeron, hemos pecado porque hemos dejado al Señor y hemos servido a los Baales y a Astarot, pero ahora líbranos de la mano de nuestros enemigos y te serviremos. Entonces el Señor envió a Jerobaal, a Bedán, a Jefté y a Samuel, y los libró a ustedes de manos de sus enemigos de alrededor, de manera que habitaron con seguridad. Cuando vieron que Nahás, ahora ya es de historia reciente, rey de los Amonitas, venía contra ustedes, me dijeron, no, sino que un rey ha de reinar sobre nosotros, aunque el Señor, su Dios, era su rey. Ahora pues, aquí está el rey que han escogido, a quien han pedido, este es a quien el Señor ha puesto rey sobre ustedes.

Si temen al Señor y le sirven, escuchan su voz y no se rebelan contra el mandamiento del Señor, entonces ustedes, como el rey que reine sobre ustedes, estarán siguiendo al Señor su Dios. Pero si no escuchan la voz del Señor, sino que se rebelan contra el mandamiento del Señor, entonces la mano del Señor estará contra ustedes como estuvo contra sus padres. Entonces aquí los presenta con todo lo que Dios ha hecho por ellos. ¿Y cómo es que a pesar de que Dios ha estado obrando una y otra vez a favor de su pueblo, ellos quieren un rey? Y ahora les dice, Dios les está dando un rey. Pero todavía pueden honrar a Dios. Ese es el mensaje. Han fallado, pero todavía pueden buscar a Dios y honrar a Dios en lo que van a hacer. ¿Y cómo van a tener esta relación con su rey? Si buscan al Señor juntos.

Y ahora como una señal, dicen preséntense ahora y vean esta gran cosa que el Señor hará delante de sus ojos. No es ahora la siega del trigo, yo clamaré al Señor para que mande truenos y lluvia. Entonces conocerán y verán que es grande la maldad que han hecho ante los ojos del Señor al pedir para ustedes un rey. Clamó Samuel al Señor y el Señor envió aquel día truenos y lluvia y todo el pueblo temió grandemente al Señor y a Samuel. Era apenas estaba empezando el verano y no era una temporada de lluvia, entonces se sorprenden porque hace esta señal, pero la señal está diseñada para llevarlos al arrepentimiento. Porque vean lo que dice el versículo 19, entonces todo el pueblo dijo a Samuel, ruega por tus siervos al Señor tu Dios para que no muramos, porque hemos añadido este mal a todos nuestros pecados al pedir para nosotros un rey.

Ahora el pueblo reconoce, sí, sí estuvimos mal en pedir un rey. Tienes razón Samuel. Ya vimos que Dios nos rescató de estos amonitas, ya vimos que fue Él, Saúl mismo lo dijo y tú nos estás recordando cómo Dios ha sido fiel con nosotros. Pedimos un rey. Tienes razón, debimos haber estado confiando en el Señor todo este tiempo. Y vean la respuesta de Samuel. Me encanta todo esto que viene aquí porque dice, y Samuel dijo al pueblo, no teman. Aunque ustedes han hecho todo este mal. No se aparten de seguir al Señor, sino sirvan al Señor con todo su corazón. No se deben apartar porque entonces irían tras vanidades que ni ayudan ni libran, pues son vanidades.Porque el Señor a causa de su gran nombre no desamparará a su pueblo, pues el Señor se ha complacido en hacer los pueblos suyos. Y en cuanto a mí, lejos esté de mí que peque contra el Señor cesando de orar por ustedes. Antes bien, les instruiré en el camino bueno y recto. Solamente teman al Señor y sírvanle en verdad con todo su corazón, pues han visto cuán grandes cosas ha hecho por ustedes. Pero si perseveran en hacer mal, ustedes y su rey perecerán. ¿No es una manera increíble de terminar este episodio? Y por eso quería terminar aquí, hermanos, porque vemos un juicio sobre el rey y su pueblo. Estamos hablando del reino y cómo Dios confronta al pueblo con el pecado a través de esta señal increíble de los truenos y de la lluvia.

Aplicación: Vivir en la historia de Dios El pueblo reconoce su pecado y Dios les dice: está bien, no se preocupen, ya les di un rey. Ahora, ¿qué es lo que tienen que hacer? Número uno: reconozcan que ustedes viven en la historia de Dios. Dios no es parte de nuestra historia; nosotros somos parte de la historia de Dios. Por eso Samuel les contó todo lo que había estado Dios haciendo a través de ellos. Vean cómo Dios los ha usado a ustedes para sus planes. Reconozcan que ustedes son parte de algo más grande. Por lo regular estamos pensando en nuestras pequeñas vidas y en nuestras propias situaciones y nos preguntamos Señor, ¿tú te interesas en las cosas pequeñas de mi vida? Y la respuesta es sí, pero la respuesta es sí, no porque nada más Dios se preocupa de las pequeñas cosas, sino porque las pequeñas cosas forman parte del plan más grande que Dios está haciendo, por eso. Y Dios quiere usarte a ti para su reino y para su gloria. Ese es nuestro propósito, nuestra existencia. No que Dios arregle nuestros problemas y nuestras situaciones, sino que nosotros podamos formar parte de lo que Dios está haciendo en la expansión de su reino a través de la iglesia.

Dios ha escogido un pueblo para su gloria y él no fallará. La advertencia contra la idolatría Se trata del reino de Dios. Eso es lo que Samuel quiere que quede claro. Pero también él quiere que reconozcan su pecado. Y su pecado no nada más fue pedir un rey, sino que aquí los advierte de la tentación más grande que todos tenemos en cuanto al pecado, que es lo que viene en el versículo 21: se llama idolatría. No se deben apartar. O sea, no se aparten de Dios. Porque si se apartan de Dios, inevitablemente irán tras vanidades. O sea, ídolos.

¿Y qué es un ídolo? Aquí está definido en el versículo. Da dos categorías para un ídolo. Algo que ni ayuda ni libra. Eso es un ídolo. O sea, algo que tú finalmente piensas que hace que tu vida sea mejor y que ese es finalmente el propósito de tu vida.Si tengo esto, entonces mi vida realmente está bien. O algo que tú piensas que te puede rescatar, que no es Dios. Cualquier cosa en donde nosotros ponemos nuestra confianza, como nuestra cuenta bancaria, nuestro trabajo o nuestra reputación, que decimos: eso es lo que me puede rescatar, eso es lo que puede darme un sentido de importancia y de pertenencia en este mundo.

Eso es de lo que nos está advirtiendo Dios. Significa que tú te has apartado del verdadero Dios para poner tu confianza en otras cosas. Y Dios los está advirtiendo contra esto, y vamos a ver que van a luchar con eso por mucho tiempo. Pero también hay algo interesante sobre pecado, porque Samuel pone su propio pecado delante del pueblo. ¿Cuál podría ser el pecado de Samuel? Dejar de orar. Pecados de comisión y de omisión Les dice, versículo 23, si yo dejo de orar por ustedes, yo voy a estar pecando. Y esto nos lleva a algo muy interesante en cuanto a lo que la Biblia nos muestra sobre el pecado. Tenemos lo que la Biblia llama pecados de comisión y pecados de omisión. Entonces, los pecados de comisión son cuando hacemos algo que el Señor dice que no debemos de hacer. Pero el pecado de omisión es cuando no hacemos lo que Dios nos dice que hagamos.

Y muchos de nosotros nos podemos sentir muy bien sobre nuestras vidas en relación al pecado, como si no, creo que no he pecado esta semana. Y puede ser que haya muchas cosas que no haces. Y los cristianos pensamos mucho en términos de lo que no hacemos. Y pensamos muy poco en relación a lo que deberíamos estar haciendo. Y dice la Biblia, eso también es pecado. En este caso, el pecado de no orar por tu propia gente. Lo cual en nuestro contexto, ¿somos quiénes? Nosotros, ¿no? Es esta iglesia local la responsabilidad que Dios nos ha dado para estar orando unos por otros. ¿Y cuántos de nosotros podemos decir, no he pecado esta semana porque sí he sido fiel en orar por mis hermanos?

Todos somos culpables de esto, todos somos culpables de pecados de omisión porque no hacemos lo que deberíamos de estar haciendo unos por otros. Porque estamos tan absorbidos en nuestras propias vidas y nuestros propios problemas que todas nuestras oraciones van hacia acá, ¿no? Y yo, Señor, y acuérdate de mí, y no me desampares, y yo, y yo, y yo. Y Dios dice, está bien, ora por tus problemas, pero acuérdate que yo te he dado la responsabilidad de orar por otros porque eres parte de una sola familia y de un solo cuerpo. Y Samuel está muy consciente de esa responsabilidad que tiene delante de Dios, que su vida no es independiente al pueblo de Israel, que él es responsable hacia Israel delante de Dios.

Número tres: juicio sobre el pueblo para arrepentirse. Eso es lo que encontramos aquí, esta oportunidad de venir delante de Dios y estas advertencias: arrepiéntanse. Y eso significa cambiar rumbo. Por eso les advierte Samuel: si perseveran en hacer mal, ustedes y su rey perecerán. Porque esa es la advertencia sobre el pecado y sobre la falta de arrepentimiento en nuestras vidas.Arrepentimiento significa cambiar el rumbo. Como escuchábamos hoy en la mañana, la mujer encontrada en adulterio. ¿Qué implica? Vete y no peques más. Ese cambio es el verdadero arrepentimiento en el corazón de una persona, que es a lo que está siendo llamado Israel.

Conclusión: Las grandes cosas que Dios ha hecho Encontramos el corazón del evangelio en este pasaje de lo que dijo Samuel a su pueblo. Se trata de Dios actuando a causa de su gran nombre, versículo 22. Por eso no desamparará a su pueblo. Y por eso ha llamado a un pueblo para ser suyo. Por eso nosotros estamos aquí. Por causa del gran nombre del Señor. Para su gloria es que nosotros existimos. ¿Y qué es lo que proclamamos? Proclamamos lo que dice el versículo 24. Teman al Señor y sírvanle en verdad con todo su corazón. Pues han visto cuán grandes cosas ha hecho por ustedes. ¿Qué es el evangelio?

El pueblo de Dios son los que tienen fe en las grandes cosas que Dios ha hecho por ellos. Ese es el pueblo de Dios, esos somos nosotros. Hemos puesto nuestra fe entera y completamente en que Dios ya hizo todo lo que nosotros necesitábamos para ser reconciliados con Él, porque envió a su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nosotros, a derramar su sangre. Y es esa obra la que nosotros proclamamos. Esas son las grandes cosas que ha hecho por nosotros. Eso es lo que celebramos hoy en la mañana a través de la cena del Señor. ¿No es cierto? Y el rey y su pueblo se vuelven uno, como el reino de Dios. Esto es lo que está siendo establecido a lo largo de este libro. Está siendo ejemplificado en Saúl, más adelante será ejemplificado en David.

Pero nosotros hemos sido unidos a nuestro rey. Y nosotros vivimos para el reino final: un reino donde Dios nos ha liberado, donde Dios nos está guiando al arrepentimiento por la insensatez de no reconocerlo como nuestro rey. Así como los que no querían reconocer a Saúl, nosotros no queríamos reconocerlo a Él como rey, pero nos ha guiado al arrepentimiento, y Él ahora intercede por nosotros, como Samuel intercedía por el pueblo, y nos da vida y propósito. Vivir para su gloria en su plan. La pregunta con la que continuaremos la próxima semana es, ¿va a reflejar Saúl el reino de Dios? ¿O fallará en este nuevo rol que Dios le ha dado?